Con la excusa de San Valentín, traigo una conversación que se está asomando hace un tiempo y es hora de empujarla a la superficie. ¿Qué onda el amor romántico en la ficción?  

Hace unas semanas, twitteé sobre nuestras historias de amor favoritas y la credibilidad que aportan estas películas y series en las que el romance es: “nos miramos, nos amamos a primera vista, tomamos un helado a pura sonrisa y ahora vivimos felices para siempre”. Desde la república (?) de Villa Pueyrredón escuché los gritos cuando dije que no creía en las historias de amor que no mostraban ningún tipo de intimidad, iban de la mirada eléctrica al famoso fade-out (fundido) y nunca mostraban a la pareja haciendo algo tan básico como lavar los platos.

Pero el golpe final llegó cuando a alguien se le ocurrió preguntar: “¿Y ORGULLO Y PREJUICIO?” Y yo contesté:

 ¿Ya estoy cancelada o qué?

Para serte sincera (sé que vos no me vas a juzgar), el 80% de las historias que consumo en libros, series o películas son romances. Desde que tengo uso de memoria hago *desmayo* cada vez que la Bestia le tira una sonrisita a Bella después de haberla tratado peor que a un mueble, Aladdin dice “¿Confías en mí?” y le extiende la mano a Jazmin, Ewan McGregor y Nicole Kidman se prometen amor hasta la muerte con música de fondo y Arwen (más romántica que en los libros) decide que una vida de inmortalidad con viajes anuales a Disney no vale la pena si a Aragorn se le acaban los partidos de San Lorenzo.

Miré las estrellas pensando en que eras tú el príncipe azul que yo soñé y shippeo a Sabrina con los hermanos Larrabee desde que Julia Ormond se veía como Audrey Hepburn. Pero nada (nada) de lo que vi, leí o escuché me preparó para el verdadero amor romántico: ese que te dice “salí que me das calor” mientras duermen pegados pero si suena el timbre un sábado a la mañana se levanta rápido para que vos puedas seguir durmiendo. Ese que te vio con un pijama roto y un nido de caranchos en la cabeza y cuando te ve toda producida con maquillaje y tintura nuevos te dice “tenés algo distinto hoy, te cortaste el pelo?”, jajajaja. ¿Qué haría el señor Darcy si a Elizabeth le da un ataque de pánico? ¿Sobrevivirían Callie y Arizona a una pandemia cuando no pudieron pasar más de un par de temporadas en la misma serie de televisión? Ojo, no me malentiendas. A mí me encanta ver cómo Reina y Golfo comparten el último fideo en el restaurante de Tony. ¿Pero no es más realista ver a Jack y Rebecca Pearson durmiendo a los pibes o armando la cama juntos? (Notaste que desde que Jack no está, a Rebecca siempre se le sale de una esquina? T_T.

 No voy a desmerecer a todas las historias que me hicieron #LaSentimientos que soy ahora, pero sí quiero agradecer a aquellas que nos muestran todas las caras del amor, porque las flores son divinas, pero empezar a reconocer situaciones más realistas como parte del amor romántico nos van a ayudar a cambiar el foco de nuestras expectativas y a encontrar romance en esa persona que tal vez no “abre la puerta del auto” por vos, pero sí te espera afuera del taxi con el alcohol en gel para que tu ansiedad pandémica se banque la salida.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on reddit
Share on vk
Share on tumblr
Share on mix
Share on pocket
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

More Interesting Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *