Volviendo a las raíces

Volviendo a las raíces

Cada tanto me gusta revivir esta foto. Es de una nota que me hicieron hace 12 años para la revista Luna Teen. Habían buscado a pibes autores de fan fictions (el mío era de los Merodeadores, 10 horas de vos sabés que sí).

Y me gusta revivirla porque me ayuda a no perder de vista por qué empecé a escribir, a chatear, a meterme en foros e intentar acercarme a la gente del otro lado. Pero a veces todo va tan rápido que empezás con una intención y terminás preocupada por si te gustó más una u otra peli, o te enganchó tal o cual serie, e incluso te preguntás si deberías estar hablando de algo que te ayude a conseguir más canjes de ropa y cremas, o si deberías mostrar menos tu cara cuando estás sin maquillaje y despeinada. Entonces vuelvo a esta foto. Y vuelvo a lo que me trajo hasta acá. Que a ustedes les guste la pasión con la que hablo de lo que a mí me gusta y que confíen en lo que escribo o comento sobre contenidos que van desde Harry Potter hasta El Irlandés, hace que también pueda hablarles de Joker para resaltar la importancia de la salud mental, o abogar por el feminismo y la autoaceptación.

Este año tomé una de las decisiones más importantes de mi carrera en una suerte de ultimátum que, por un lado, me sugería “bajar la intensidad de mi presencia en las redes, mostrarme menos, enfocarme en mis logros periodísticos y no hablar de mi vida personal”. Pero por el otro estaba esta foto. Y estaba lo que yo quería hacer y lo que yo quería comunicar. Y di el salto. Enojando a unos y alegrando a otros. Encontré la veta que me permitía hacer las dos cosas. Y gracias a estar en el lugar correcto en el momento correcto, encontré un laburo que me permite ser creativa, aprender y pagar el alquiler, mientras el resto de mi tiempo lo dedico a decir lo que quiero, como quiero y cuando quiero.

Y vino el podcast. Y el otro podcast. Y la columna. Y otra columna. Hoy estrené otra. Y en ninguna de ellas me pidieron hablar de algo de lo que no quiero hablar, o ser alguien que no quiero ser. Hoy estoy de vuelta cerca de la foto. Y me encanta que acompañen.  ¡GRACIAS!

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